Un aforo que cambia cada fin de semana
La mayoría de los negocios revisa su expediente una vez al año. Un salón de eventos tiene que revisarlo con cada montaje, porque lo que cambia en cada evento —mesas, escenario, pista, decoración, proveedores— es justo lo que Protección Civil mira:
- Aforo. El manifestado en el Aviso tiene que coincidir con el que se contrata. Con más de 100 personas y más de 250 m², el salón necesita Programa Interno; sin él, la Ley de Establecimientos Mercantiles prevé suspensión en la visita.
- Salidas. El croquis de evacuación sirve si las rutas siguen libres con el acomodo del día.
- Extintores. Visibles y accesibles con cualquier distribución de mesas, no detrás de un mantel o de la mesa de regalos.
Visto bueno cada año
En la Ciudad de México, el Visto Bueno de Seguridad y Operación de los salones de fiestas y de baile se renueva cada año (Reglamento de Construcciones, art. 68), no cada tres como en la mayoría de los inmuebles. Lo firma un Director Responsable de Obra y es requisito del Aviso de funcionamiento de impacto vecinal.
Eventos fuera de lo habitual
Si el evento es masivo o se hace en un inmueble que no es un salón —una bodega, un jardín, un estacionamiento—, el Reglamento de la Ley de GIRPC pide un Programa Especial de Protección Civil elaborado por un Responsable Oficial, y para los espectáculos masivos, visto bueno del H. Cuerpo de Bomberos. Si hay espectáculo, la Ley de Espectáculos Públicos agrega botiquín, personal capacitado y médico.
La noche del evento
Buena parte del riesgo lo traen los proveedores: el banquetero que cocina con gas en una zona improvisada, el equipo de audio que conecta todo a una sola toma, la decoración con telas junto a luces calientes. Un recorrido de diez minutos antes de abrir puertas —salidas libres, extintores visibles, cocina con su extintor clase K, audio lejos de telas— evita la mayoría de las observaciones.